sábado, 1 de octubre de 2011

Dibujar!

Tenía un cuaderno cuyo papel no me gustaba demasiado para hacer cosas, y lo tenía ahí, dormido, juntando polvo. Hace unos días decidí regalarselo a mi sobrino para que pueda hacer buen uso de el.

Agarré el pincel y las acuarelas, y se lo inauguré con el muchacho que acompaña este post.

No puedo explicarles lo que me costó hacerle entender que las hojas no se podían arrancar.

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